domingo, 23 de abril de 2017

1113.- GRACIAS, DON ALFREDO

Andrés Clavijo


“Enseñar es un ejercicio de inmortalidad.” Rubem Alves

Ad portas de iniciar la “Gran Depresión” en el mundo entero, nacía en la ciudad de Cúcuta un primero de mayo el maestro Alfredo Díaz Calderón, una de las glorias del baloncesto regional y nacional, que entregó al país y al departamento innumerables triunfos deportivos, también compartió su dedicación y conocimiento con varias generaciones de nortesantandereanos que hicimos parte de alguno de los muchos equipos que dirigió.

Ni que decir de sus muchos años como comentarista radial de baloncesto y como escritor de la historia del deporte en el departamento.

Los que tuvieron el privilegio de verlo como jugador, afirman que era un deportista excepcional, muy técnico y disciplinado. Para los que no lo vimos jugar, no es difícil imaginarnos sus capacidades, bastaba no más estar en uno de sus entrenamientos o verlo en alguno de los recesos lanzando tiros libres con una precisión casi perfecta.

Los homenajes se hacen en vida y es por eso que con unas sencillas pero sentidas palabras, quise en nombre de muchos nortesantandereanos dedicarle unas cuantas líneas a esta gran persona que me atrevo a decir que de alguna manera marcó las vidas de todos los que hicimos parte de alguno de sus equipos.

Cómo olvidar el “basquetbol brasilero” o la “canasta estrella” que eran ejercicios infaltables en cada uno de los entrenamientos de don Alfredo. Siempre había un premio a los mejores, un paquete de papas y una gaseosa que salían de su bolsillo, pareciera no ser gran cosa, pero luego de 90 minutos a pleno rayo de sol, corriendo, saltando, lanzando, etc…, se convertían en un potosí para cualquiera de los que “madrugábamos” a entrenar.

Una vida dedicada al deporte de la pelota naranja, pero sobre todo a enseñar y dar ejemplo, más que el baloncesto en sí mismo, los valores que don Alfredo intentó inculcar a varias generaciones, para mí es igual o más importante que sus hazañas en los maderamen o desde la raya.

Son varias las personas que como don Alfredo triunfaron en las canchas y como entrenadores, algunos como Hugo Hernández y Álvaro “Tito” Ordoñez entre otros, que siguen haciendo sus aportes desde la formación a este deporte tan importante en nuestro departamento.

Pero no debemos ocultar que los días para el baloncesto en Norte de Santander no son los mejores, que sea esta la oportunidad para convocar a todos los que de una u otra manera hemos tenido que ver con este bello deporte, para recuperar el lugar que alguna vez ocupó nuestro departamento en la esfera nacional e internacional en el baloncesto.

Se debe dejar de ver al baloncesto y al deporte en general, solamente desde la perspectiva del “signo pesos”, el deporte es una oportunidad de alejar a nuestros niños y jóvenes de la violencia y de los vicios; también es una fuente importante de desarrollo económico para la ciudad en generación de empleo, ocupación hotelera y demás renglones de la economía que se dinamizan con el deporte. Pero para llegar a eso necesitamos inversión y buenos manejos, y así poder mejorar la situación en la que estamos actualmente.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 21 de abril de 2017

1112.- LAS INVASIONES ATRINCHERAN A CÚCUTA

Orlando Carvajal




Cúcuta es una ciudad de invasiones. Los datos de las secretarías de Gobierno y Planeación municipal indican que en total son 52. En ellas viven  12 mil familias. Algo así como 60 mil personas, que son los mismos habitantes que tiene Pamplona.

En Cúcuta, al menor descuido, se invaden lotes para construir ranchos de tabla y techos de zinc. Y esto, ocurre casi a diario.

El alcalde César Rojas lanza una advertencia: las cifras más recientes sobre las invasiones que se han intentado sin éxito desde el primer día de su gobierno a la fecha, dan cuenta de unas 30, lo que confirma que el fenómeno sigue tan vivo como hace tres décadas.

¿Cuánta gente ha invadido en los últimos cinco años? ¿Cuánta gente ha llegado a Cúcuta procedente de Venezuela o de las regiones del Catatumbo y la provincia de Ocaña? Nadie, ni las mismas autoridades, tienen un censo real de esta situación. Lo único cierto es que pocas comunas están exentas del asunto.

El mapa de los asentamientos humanos informales, es una telaraña de puntos rojos por todos lados. Los hay en las comunas, pero donde más se acentúan es en las de occidente, norte y oriente. (Ver infografía).

También los hay en el sector rural. De manera concreta, en los corregimientos Carmen de Tonchalá y San Pedro.

Ni siquiera la que fuera la hacienda de la fundadora de Cúcuta, Juana Rangel de Cuéllar, ubicada en el corregimiento Carmen de Tonchalá, se ha salvado de las intocables mafias invasoras de tierras.

Allí, los hermanos Jaimes denunciaron a La Opinión que de 325 hectáreas que eran de su propiedad solo les quedan 25; las demás les fueron arrebatadas hace un año por supuestos propietarios que un día llegaron con escrituras, instalaron vallas de propiedad privada y, de la noche a la mañana, se creyeron los dueños.

El secretario de Gobierno del municipio, Oscar Gerardino, sobre quien recae la vigilancia para impedir que el desorden urbanístico siga creciendo, expresa con asombro que en todas las invasiones que han desalojado en los últimos diez meses, siempre se encuentran con las mismas caras, lo que deja al descubierto que detrás de esta irregular práctica de adueñarse de lo ajeno se esconde un negocio de finca raíz bien consolidado, con inmobiliarias ambulantes que son las que se encargan de mantenerlo.

De hecho, en la Seccional de Fiscalías de Cúcuta se adelantan, de años atrás, 35 procesos contra presuntos urbanizadores que terminaron estafando a incautos ciudadanos con la venta de la casa que siempre soñaron.

En el costado occidental del Anillo Vial, que va desde la vereda El Pórtico hasta conectar con la carretera que conduce a Puerto Santander, en el extremo norte, se concentra, según Planeación Municipal, el mayor número de invasiones de tierra, 28 en total, con 6 mil 960 viviendas y unas 31 mil personas. 

De este grupo sobresale La Fortaleza, la más grande, donde llegaron a vivir 400 familias.

Ser una ciudad receptora de desplazados le imprime a Cúcuta una debilidad enorme para enfrentarse al fenómeno de invasiones de tierra. Se calcula que unos 30 mil desplazados han llegado a la ciudad en la última década, según la Oficina de Víctimas del municipio.

El arquitecto Horacio Suárez, miembro de una compañía asesora de urbanismo, sostiene que muchas de las invasiones que se han producido en Cúcuta han surgido de esta población de desplazados, víctimas de la guerra, campesinos que debieron huir de sus parcelas, gente que sueña con encontrar un trabajo, y de la que algunos se aprovecha para hacer negocio.

Carlos Chacón, gerente de Metrovivienda, denuncia una lógica perversa: hay quienes invaden las zonas de más alto riesgo en Cúcuta, no tanto por necesidad, sino suponiendo, erróneamente, que eso los va a privilegiar cuando el gobierno elija a los beneficiarios de las viviendas gratis. “No va a haber más vivienda gratis en Cúcuta, ni tampoco van a clasificar para titulación gratuita predios de invasiones surgidas después de 2001, porque hacerlo sería fomentarlas”, dijo el funcionario.

Agregó que las tres mil 600 viviendas gratuitas que se entregaron fueron para desplazados y damnificados por la ola invernal.

El negocio

Es un hecho que detrás de las invasiones de tierra se esconde el negocio de los ranchos.

“Casi en todas las invasiones que hemos impedido los últimos meses, nos hemos llevado la sorpresa de ver las mismas caras protagonizando el reparto de lotes”, recalca Gerardino.

Un líder de El Progreso que pidió no ser identificado, denunció que por rancho, al mes, los traficantes de tierra ajena reciben $100.000.

Pero el negocio es el volumen. La fuente dijo que conoce gente que tiene hasta 15 ranchos alquilados, es decir, que recibe $1.500.000 cada 30 días, libres de impuestos, servicios públicos. Justamente por las invasiones, Aguas Kpital reporta pérdidas de hasta el 50 por ciento de agua que no contabiliza porque se desvía de manera irregular para esos ranchos que se levantan en las invasiones.

Gerardino señala que ver caras repetidas en cada invasión supone que hay un negocio, por eso se está invitando a los dueños de las tierras a que contraten vigilancia privada para evitar que sean invadidas. “Nos estamos desgastando inútilmente porque hoy desalojamos y mañana vuelven y nos invaden”.

Esfuerzos en vano

Ha faltado una política pública e interés político, para tratar la desbordada informalidad urbanística que azota a Cúcuta, dice el sociólogo Juan Robles, quien asegura que la ciudad sigue en riesgo en esta materia, no solo socialmente, sino en materia de infraestructura.

Pese a los esfuerzos de la alcaldía por evitar el nacimiento de nuevas invasiones en la ciudad, hay asentamientos que están debilitando obras vitales para la seguridad de Cúcuta a lo largo de los canales de aguas lluvias como el Bogotá, Pizarro, Chiveras, entre otros.

Mauricio Bolívar, técnico de la empresa Aguas Kpital, lamenta que por las invasiones de tierras que se presentan en el costado occidental de la ciudad, de manera concreta en los sectores de La Isla, está en riesgo todo el plan de saneamiento básico de vertimientos que corresponde al colector de de aguas residuales Rudesindo Soto-Villas de la Paz-Belén de Umbría-quebrada Tonchalá. “La gente construyó viviendas sobre el canal”. El POT dice que en esta zona no debería haber construcciones. Pero allí se crearon al menos tres invasiones que no permiten el desarrollo de la obra. 

Robles dice que ha faltado mano dura de la alcaldía para evitar las invasiones.

El impacto social

Las familias que habitan en las escarpas de Cúcuta, en los asentamientos subnormales, viven en condiciones de pobreza, y algunas, en la miseria. En las visitas que hizo La Opinión para dialogar con los líderes de estas comunidades, manifestaron que, en su mayoría, las familias que viven allí lo hacen con menos de $200.000 mensuales, es decir, están en la pobreza extrema, según los indicadores del Dane y el Departamento Nacional de Planeación.

Muy pocos tienen ingresos mensuales entre los $201.000 y $408.000, o sea, están en la pobreza. Los bajos ingresos, argumentaron, se debe a que el sustento viene del rebusque en las ventas callejeras, por venta de gasolina de contrabando, trabajos de construcción, en el servicio doméstico (lavado y planchado de ropa), o en lo que salga.

Por las vías de hecho, Cúcuta ha crecido en medio del desorden en las tres últimas décadas, engrosando los cordones de miseria y pobreza.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 19 de abril de 2017

1111.- EL RÍO PAMPLONITA SE INTEGRARÁ AL DESARROLLO DE CUCUTA

Eduardo Rozo

En puntos estratégicos se habilitarán tres corredores verdes para el disfrute

¿Se imaginan a Cúcuta con corredores verdes en las riberas del río Pamplonita, senderos peatonales, canchas de arena, pistas caninas, quioscos con conexiones wifi y cómodas bancas para el disfrute de las familias cucuteñas?

La iniciativa, liderada por Corponor, se hará realidad este año y con ella Cúcuta dará un giro en los modelos de conservación, que permitirán convertirla en una ciudad sostenible ambientalmente.

La meta es que el río Pamplonita sea el eje articulador del desarrollo urbano, guardándose un equilibrio con el componente verde que debe tener todo territorio.

Los parques estarán ubicados en la avenida del Río, a la altura de la urbanización San Francisco. En la zona se construirá el centro comercial Jardín Plaza. El segundo estará ubicado entre el puente Elías M. Soto y el barrio San Luís, frente a ‘Ciudad Container’. Ambos proyectos se ejecutarán como parte de la compensación ambiental de los inversionistas con la ciudad. Adicionalmente, también cuentan con el apoyo de la alcaldía de Cúcuta.

El tercer parque estará ubicado entre los puentes de San Rafael y el Francisco de Paula Andrade Troconis. Allí, las obras son en alianza con la gobernación de Norte de Santander y la alcaldía de Cúcuta.

“los diseños incluyen un modelo ambiental sostenible y se aprovecharán materiales como piedra y triturado que los aporta el mismo río. Además, se incluirán actividades de reforestación para facilitar que las aves migratorias tengan un hábitat sustentable”, dijo Gregorio Angarita Lamk, director de Corponor.

La meta es que antes de finalizar 2017, los corredores verdes estén terminados al ciento por ciento.

Pista canina en el margen derecho del río pamplonita, entre el puente Elías M. Soto y el barrio San luís. Fente a ‘Ciudad Container’.

Eliminación de maleza

El proyecto se complementará con la remoción de maleza y árboles de hasta dos metros de altura que crecieron en el cauce del río, al paso por el casco urbano de Cúcuta.

La actividad, de acuerdo con Angarita Lamk, involucra a las unidades departamental y municipal de gestión del riesgo y a entidades como gobernación, alcaldía de Cúcuta, alcaldía de Los Patios, bomberos, defensa civil, policía, ejército y Cruz Roja.

“El año pasado se hizo un primer ejercicio de remoción de material vegetal. sin embargo, con las lluvias crecieron nuevamente las plantas”, argumentó Angarita. “Para optimizar la intervención, se hizo una mesa conjunta con técnicos de la corporación, el hidrólogo y docente de la universidad Francisco de Paula Santander, Gustavo Carillo y gestión del riesgo”.

Producto de ese encuentro se gestionó maquinaria para extraer controladamente las plantas, recuperar el cauce e intervenir las bases de los puentes.

De acuerdo con el hidrólogo Carrillo, de esa forma se evita que al volver las lluvias la creciente arrase con la vegetación y ocasione inundaciones.

Así mismo, en la parte baja de la cuenca del río Pamplonita (entre 300 y 50 metros sobre el nivel del mar - desde la Donjuana hasta Puerto Santander), se harán actividades de reforestación para garantizar una cobertura de bosque protectora.

Diseño del parque que se habilitará en la avenida del río, en la zona donde se construirá el centro comercial jardín plaza. 

El ingeniero agrónomo y especialista en taxonomía vegetal, Evaristo Alberto Carvajal Valderrama, manifestó que las especies ideales para ser plantadas en esas áreas, por la capacidad para retener agua son Majagüito, Chiminango, Leucaena y Pivijay costeño.

Todo el trabajo se apoyará, de acuerdo con Angarita Lamk, en un programa de educación ambiental en el que se motivará a las personas para que denuncien las captaciones ilegales de agua que causan que merme el caudal del río y, por ende, luego de la bocatoma del acueducto de Cúcuta quede reducido a un hilo de agua.

El plan de intervención que desarrollará Corponor está en sintonía con tendencias nacionales como la ejecutada actualmente para la recuperación del río Bogotá.

Si bien, las cuencas de los ríos Pamplonita y Bogotá no tienen puntos de comparación y el de la capital del país por décadas fue una cloaca a cielo abierto, actualmente en el tramo de la calle 80 hasta Soacha se convirtió en navegable y se integró al desarrollo urbano.

De acuerdo con José Ricardo Rodríguez Díaz, asesor del ministerio de ambiente y gerente de Río Bogotá, en esa zona no se encuentran basuras y se ejecutó un proyecto paisajístico con árboles nativos y senderos peatonales.

A la par, se viene ampliando la planta de tratamiento de aguas residuales ‘Ptar Salitre’, en su fase dos y con un contrato por 450 millones de dólares. El trabajo permitirá recibir las aguas contaminadas de más de 2.6 millones de personas.

 La maleza que ha crecido e invade el cauce del río pamplonita será eliminada. a la par, se hará reforzamiento a la base de los puentes.




Recopilado : Gastón Bermúdez V.

lunes, 17 de abril de 2017

1110.- SOBRE LA BATALLA DE CUCUTA

Imágenes



ANTECEDENTES   (José Antonio Tolosa Cáceres)

El 28 de febrero de 1813, era domingo; Cúcuta se hallaba en el jolgorio carnestoléndico. El pueblo se divertía a pesar de las cadenas que lo agobiaban. Bolívar, venía de Cartagena de donde había partido a finales de noviembre de 1812.

Derrotadas las tropas de Tenerife, llegó a Mompóx, donde se proveyó de soldados y vituallas y siguió a Chiriguaná por el río Cesar, logrando apoderarse de un rico botín de elementos de guerra y de navegación de los españoles.

Regresó al río Magdalena y tomó por sorpresa a Tamalameque. De allí siguió, aguas arriba, hasta Puerto Real, que hoy es Gamarra y al iniciarse enero de 1813, llegó a Ocaña.

A solicitud del coronel Manuel del Castillo y con previa autorización del Gobernador de Cartagena, siguió Bolívar la accidentada vía de Salazar de las Palmas. El día 21 de febrero, en el sitio llamado “Alto de Aguada”,_tuvo escaramuza con las avanzadas realistas que comandaban los coroneles Capdevila y Delgado, quienes fueron derrotados y perseguidos.

Del Alto de Aguada, Bolívar prosiguió camino hasta el pueblo de San Cayetano a orillas del Río Zulia. Allí tuvo otro encuentro con los españoles el 25 de febrero con el resultado de seis muertos realistas y dos patriotas.

Al día siguiente, 26 de febrero, llegaron de Pamplona los capitanes Lino Ramírez y Félix Uzcátegui, así como el teniente José Concha, comandando 125 hombres que como refuerzos enviaba el coronel Manuel del Castillo. Con este contingente, Bolívar completó 500 hombres, con los que enfrentó un número igual al mando del General realista don Ramón Correa en las occidentales colinas de Cúcuta.

Esta batalla memorable empezó a las nueve de la mañana del día domingo 28 de febrero de 1813, en el sitio que la posteridad ha consagrado con el hermoso nombre de Loma de Bolívar y terminó a la una de la tarde después de cuatro horas de fuego cruzado e intenso, en que la fortuna parecía inclinarse a favor de las fuerzas realistas, lo que obligó a Bolívar a ordenar una carga a bayoneta calada, produciendo el pánico y la consiguiente derrota en las filas españolas, que al ser perseguidas por los patriotas huyeron despavoridas y desordenadas por las vías de San Antonio y Ureña.

Los restos de los derrotados fueron recogidos por el general Correa y conducidos a la ciudad de La Grita bien adentro de Venezuela.

PARTE DE LA VICTORIA (Simón Bolívar)

El Libertador Simón Bolívar informa al presidente del Congreso Granadino el famoso acontecimiento:

“Excelentísimo señor: Después de haber llegado a mi cuartel general de San Cayetano, con los pertrechos y retaguardia y ciento y pico de hombres de las tropas de la unión, al mando de los capitanes Uzcátegui y Ramírez, pasamos ayer el río Zulia y al amanecer de este día nos pusimos en marcha hacia esta villa, capital de Cúcuta y cuartel general del enemigo.

Aún no eran las nueve de la mañana, cuando nos encontramos posesionados de la altura que domina el valle, desde donde empezamos a batir al enemigo que se había acampado fuera de la villa, a tiro de fusil de la cima del monte.

Jamás el enemigo logró hacernos retrogradar un paso, no obstante sus ventajas en artillería, caballería y posiciones dentro de la villa, que ciertamente habrían sido inexpugnables para todas otras tropas que las combinadas de La Unión y Cartagena.

 Ya tiene Vuestra Excelencia terminada la campaña de Cúcuta en sólo seis días, que han pasado desde nuestra entrada en el territorio enemigo, y doce desde mi salida de Ocaña, libertando una   bella porción de la Nueva Granada de los tiranos que la asolaban. Ahora sólo nos resta por vencer los opresores de Venezuela, que yo espero será bien pronto, exterminados como lo han sido los de Santa Marta y Pamplona que, en el corto período de algunos días, se han visto arrancar el cetro de hierro con que abrumaban estos Estados”.

Cuartel General de Cúcuta, liberada a las tres de la tarde del 28 de Febrero de 1813.

Simón Bolívar.

BOLIVAR EN CUCUTA (Leonardo Molina Lemus)

Bolívar residió en Cúcuta un poco más de dos meses, pues llegó el 28 de Febrero de 1813 y partió el 14 de Mayo de 1813, tiempo durante el cual reorganizó su ejército aprovechando el armamento que abandonó en su huida el brigadier Ramón Correa y reforzándolo con las tropas y la brillante oficialidad que el Congreso de Tunja puso a su disposición, oficialidad entre la que se encontraban gloriosas figuras de la juventud que hoy brillan en las páginas de la epopeya, como Girardot, Ricaurte, D’Elhuyar y tantos otros.

Cuatro días antes de abandonar la ciudad, el 10 de Mayo, juró obediencia y fidelidad al congreso de Nueva Granada ante el Ayuntamiento del municipio.

Durante esa memorable temporada en tierra cucuteña, el futuro Libertador recibió también el título de Ciudadano de la Nueva Granada y de Comandante en Jefe de Las Fuerzas Unidas de la Costa y Pamplona, por parte del Congreso de Tunja, que presidía Camilo Torres.

En Cúcuta halló todas las facilidades posibles en hombres, en armas, en vituallas y en respaldo cívico y político para dar principio a su acariciado sueño de dar libertar a Venezuela. En la capital de N. de S., gestó su genio la odisea que en la historia se conoce como Campaña Admirable., la cual concluyó en Caracas victoriosamente el 6 de Agosto de 1813.

BREVES BIOGRAFIAS  (Pilar Eugenia Ramírez)

María de las Mercedes Ábrego de Reyes
(Cúcuta, noviembre 1 de 1771 - Cúcuta, 13 de octubre de 1813)

Mercedes Ábrego tenía gran habilidad para los trabajos manuales, razón por la cual era muy solicitada para la enseñanza de estas artes y, especialmente, para la realización de ornamentos religiosos destinados a las iglesias de Cúcuta, Villa del Rosario, San Antonio y pueblos vecinos.

Desde la iniciación de la guerra de Independencia, Mercedes Ábrego manifestó su entusiasmo y apoyo a los patriotas, tuvo un fervoroso aprecio por el Libertador Simón Bolívar, a quien conoció en las campañas militares de Cúcuta, antecesoras de la Campaña Admirable de 1813 y 1814.

Su simpatía por la causa patriótica la llevó a colaborar con los ejércitos republicanos que lucharon en el valle de Cúcuta y lugares vecinos contra las tropas españolas de Ramón Correa y Bartolomé Lizón.

Cuando Bolívar se encontraba organizando los ejércitos para la llamada Campaña Admirable de 1813, Mercedes Ábrego le obsequió una casaca bordada en oro y lentejuelas, hecha por ella misma, en señal de la simpatía y admiración que sentía por el Libertador.

Acusada de conspiradora y ayudante de las guerrillas patriotas, ella fue aprehendida en una casa de campo y llevada a la cárcel para ser ajusticiada, recibió los correspondientes oficios religiosos en la capilla, y dos de sus hijos presenciaron su muerte el 13 de octubre de 1813.

Ramón Correa y Guevara Vasconcelos
(19 de marzo de 1767 - 29 de abril de 1822)

Fue un militar al servicio español. Nació en Ceuta, sus padres fueron Melchor y María Concepción. Combatió en las guerras de independencia de Colombia y Venezuela. Recibió la distinción de caballero de Santiago y el nombramiento de capitán de regimiento de infantería de Aragón.

Fue capitán en el Batallón Veterano de Venezuela y luego se trasladó a Barcelona y Maracaibo; en esta última y en Barinas ocupó el cargo de Gobernador.

En 1809 casó con Úrsula Miyares (hija del Capitán general de Venezuela Fernando Miyares), fallecido en Cuba en 1855. Tuvo cinco hijos: María Concepción, Fernando, Gertrudis, Ramón e Inés.

Combatió la revolución venezolana desde su principio contra Francisco de Miranda y siendo coronel, fue derrotado por Simón Bolívar el 28 de febrero de 1813 en la Batalla de Cúcuta.

Ramón Correa abandonó Caracas y a finales de 1821 partió para siempre de Venezuela hacía Puerto Rico.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 15 de abril de 2017

1109.- SITUACION DE LOS NEGOCIOS EN 1951

Gerardo Raynaud

Por la época de la mitad del siglo pasado, era deber de las Cámaras de Comercio de Colombia, rendir mensualmente al Ministro de Fomento un informe detallado de la situación comercial y económica de la región bajo su jurisdicción.

Desde que se estableció esta obligatoriedad, la Cámara de Comercio de Cúcuta, fue muy cumplida en su presentación, además de divulgarla de manera masiva a través de los principales medios que se disponía entonces.

En este año, la junta directiva presidida por el connotado dirigente liberal Nicolás Colmenares, remitió al Ministerio de Fomento un informe en el que se  hacía un pormenorizado análisis  en tres  temas. En primer lugar se puntualizaba la situación general de los negocios de la ciudad y se planteaban algunas de sus posibles causas. En segundo término, se solicitaba la reglamentación de la profesión mercantil y en última instancia se esbozaba la angustiosa situación de los cafeteros de la zona.

En cada uno de estos escenarios se examinaban las incidencias que existían al respecto y se solicitaba la intervención decidida del ejecutivo, que generalmente no atendía, por razones de fácil comprensión, debido en parte a la precariedad de sus recursos y también, por la falta de interés y de presión política.

En los principales apartes del documento se lee que “las transacciones comerciales registraron el mismo estado de quietud que reseñamos en nuestro anterior informe reglamentario, paralización que es debida principalmente, a la carestía de los artículos esenciales y a la insuficiente capacidad adquisitiva de los consumidores.”

Como puede observarse, dos eran las causas atribuidas a la “recesión” de que hablaba el informe, como eran la carestía y la baja capacidad adquisitiva de la población. En el primer caso, el examen que hacía la institución se basaba exclusivamente en múltiples factores externos entre los que se argumentaban, la aguda escasez de los mencionados artículos esenciales. Este caso particular tenía su origen en las dificultades propias de las empresas en normalizar su producción en la etapa del post-conflicto que apenas comenzaba a superarse tanto en los Estados Unidos y en Europa tras el fin de la Segunda Guerra.

Hay que recordar que buena parte de los insumos requeridos, tanto en los hogares como en la industria, provenían de esos países,  que apenas comenzaban a recuperarse de la ruina que había quedado tras su terminación.

Ante esta perspectiva, el informe continuaba, “al mencionar los altos precios de las mercancías, como factor determinante en el descenso de las ventas, creemos conveniente y necesario advertir que tales alzas no deben imputarse a la indebida especulación del comercio distribuidor, sino a factores de muy diversa índole, que están fuera de su control.” Dicho en otras palabras, los comerciantes se lavaban las manos por la situación de mengua que estaba sufriendo la región y prefirieron achacarle las causas a varios factores que enumeraron en su informe y que pudiéramos atribuirle a varios factores, todos ajenos a su actividad o exógenos como le decían en la Venezuela de Chávez y Maduro.

La primera razón que se argumentaba era la aguda escasez que se venía presentando y que como se dijo era un ingrediente externo, fuera del alcance tanto del gobierno como del sector privado. Como consecuencia de lo anterior, se generaba un aumento progresivo de los precios en los mercados de abastecimiento.

Otra de las quejas frecuentes lo constituían los problemas con el trasporte que se resumía en los frecuentes paros y al saqueo y deterioro de las mercancías en los puertos marítimos y fluviales, así como en los diversos trasbordos que debían cumplirse a lo largo de las distintas rutas hasta sus destinos finales. A esto le sumaban los altos gravámenes que debían pagarse por los productos que en algunos casos recargaban hasta el 300% al costo de la mercancía.

Por otro lado estaban los altos costos de arrendamiento de los locales destinados al comercio, las nuevas prestaciones sociales a los trabajadores, que se habían decretado a comienzos del año y a la multitud de nuevos impuestos directos e indirectos, -no se especifican con exactitud cuáles, así que deducimos que se trataba de darle un peso más llamativo a estos elementos. En este punto se incluía, además de los impuestos, la reclamación por el alza permanente de los servicios públicos y de los tributos municipales, particularmente los de industria y comercio.

En lo referente a la actividad comercial, la Cámara de Comercio de la ciudad, informaba sobre las continuas alzas que las fábricas manufactureras del país les fijaban a sus artículos, precisamente cuando en esos días acababan se fijar una nueva alza que fluctuaba entre el 15% y el 20%.

Finalmente le informaban al ministro  sobre “el exceso de intermediarios  en la distribución de los bienes de consumo, que ocasionaba un considerable recargo en los costos de distribución, con directo perjuicio para el consumidor.”

Por las razones que antes exponían, solicitaban que si se quería propiciar un reajuste favorable en el precio de las mercancías, se debía adoptar “de inmediato, las siguientes medidas: suprimir el recargo ad valorem en las importaciones; rebajar la tasación específica del nuevo arancel aduanero; reconstruir y reparar las carreteras y caminos nacionales; responsabilizar a los trasportadores, para evitar el saqueo y deterioro de los cargamentos, impedir el abuso de los arrendadores de inmuebles destinados al comercio; reducir el monto de las prestaciones sociales de los trabajadores, en armonía con las reales posibilidades económicas de las empresas comerciales; reducir la política tributaria del país a las mínimas exigencias de los servicios públicos esenciales y finalmente, dejarle al comercio especializado del país, la distribución exclusiva de los bienes de consumo.”

En un segundo punto, solicitaban la reglamentación de la profesión mercantil, “conforme ya lo ha hecho el gobierno con las demás profesiones liberales, exigiendo requisitos mínimos de honorabilidad, capacidad y competencia a todas las personas que pretendan dedicarse a la profesión, para así garantizar una adecuada y correcta prospectación (sic) en el giro de los negocios.”

El informe terminaba con la angustiosa descripción que hacían de la situación de los caficultores, especialmente por la carencia de recursos para atender la próxima recolección, razón por la cual estaban solicitando la intervención del ejecutivo para que intervenga ante la Federación de Cafeteros en el otorgamiento de préstamos y subsidios con el fin de evitar pérdidas en la cosecha. Sin embargo, de todos era conocido que buena parte de la cosecha de café se llevaba a Venezuela en lo que se llamó “contrabando de extracción”, término aplicado hoy en ese país para denominar los productos subsidiados a inundan las calles de la ciudad.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.